Protocolo de evaluación para los problemas interiorizados en niños y adolescentes
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2022-11Resumen:
La evaluación de los problemas interiorizados abarca fundamentalmente los trastornos depresivos y de ansiedad. Ello supone, por una parte, la identificación de los criterios diagnósticos clave mediante entrevista estructurada o semiestructurada que permita el análisis del diagnóstico diferencial y los patrones de comorbilidad. Para esta fase de la evaluación, la entrevista es combinada con escalas de puntuación que aporten una medida dimensional de la gravedad e intensidad de los síndromes interiorizados que se corresponden con las escalas empíricamente obtenidas. Delimitado el problema, se recomienda la evaluación para la conceptualización del problema; esto es, del conjunto de variables asociadas que pueden explicar el origen y mantenimiento de los problemas interiorizados. Para ello se atiende a la evaluación de los factores de riesgo a través de la historia clínica junto con el uso de instrumentos de evaluación específicos sobre las variables asociadas al trastorno. Específicamente para los problemas interiorizados se atenderá a la evaluación cognitiva de los sesgos y estilos atribucionales, sensibilidad a las sensaciones corporales, preocupación, intolerancia a la incertidumbre, aproximación/evitación conductual, habilidades sociales, afrontamiento y estilos educativos parentales. Implementada una intervención sobre las variables diana, la evaluación de la intervención debe atender: por una parte, a su monitorización mediante instrumentos idiográficos y escalas breves de seguimiento; por otra, a la evaluación de la eficacia y de los resultados de la intervención a través de la reevaluación de las dianas objeto de modificación, así como a la presencia de la sintomatología inicial que delimitaban el problema. Se discuten consideraciones prácticas y recomendaciones para la inclusión de estas medidas en el proceso de evaluación.
La evaluación de los problemas interiorizados abarca fundamentalmente los trastornos depresivos y de ansiedad. Ello supone, por una parte, la identificación de los criterios diagnósticos clave mediante entrevista estructurada o semiestructurada que permita el análisis del diagnóstico diferencial y los patrones de comorbilidad. Para esta fase de la evaluación, la entrevista es combinada con escalas de puntuación que aporten una medida dimensional de la gravedad e intensidad de los síndromes interiorizados que se corresponden con las escalas empíricamente obtenidas. Delimitado el problema, se recomienda la evaluación para la conceptualización del problema; esto es, del conjunto de variables asociadas que pueden explicar el origen y mantenimiento de los problemas interiorizados. Para ello se atiende a la evaluación de los factores de riesgo a través de la historia clínica junto con el uso de instrumentos de evaluación específicos sobre las variables asociadas al trastorno. Específicamente para los problemas interiorizados se atenderá a la evaluación cognitiva de los sesgos y estilos atribucionales, sensibilidad a las sensaciones corporales, preocupación, intolerancia a la incertidumbre, aproximación/evitación conductual, habilidades sociales, afrontamiento y estilos educativos parentales. Implementada una intervención sobre las variables diana, la evaluación de la intervención debe atender: por una parte, a su monitorización mediante instrumentos idiográficos y escalas breves de seguimiento; por otra, a la evaluación de la eficacia y de los resultados de la intervención a través de la reevaluación de las dianas objeto de modificación, así como a la presencia de la sintomatología inicial que delimitaban el problema. Se discuten consideraciones prácticas y recomendaciones para la inclusión de estas medidas en el proceso de evaluación.
Palabra(s) clave:
problemas interiorizados
evaluación
depresión
ansiedad

