| dc.description.abstract | Resulta preocupante el hecho de que los estudiantes, principalmente las chicas, manifiesten un
bajo interés por estudiar carreras científico-tecnológicas y lo atribuyan a la enseñanza
descontextualizada de las ciencias [1]. Por otro lado, existe un gran desconocimiento entre el
alumnado de secundaria sobre quiénes son y qué hacen los científicos y científicas de nuestro
país, dado que en las aulas solo se muestran los grandes hallazgos de los científicos más
relevantes del pasado, provocando una visión de la ciencia lejana e inalcanzable. Asimismo, la
baja representatividad de liderazgo femenino en ciencia [2], y las escasas referencias de mujeres
científicas en libros de educación [3] y medios de comunicación [4], provocan entre el alumnado
sesgos de género. Todo esto puede afectar negativamente a las expectativas científicas del
alumnado.
En consecuencia, la actual ley educativa vigente, LOMLOE, fomenta por un lado, un aprendizaje
competencial orientando la enseñanza de las ciencias hacia metodologías activas del aprendizaje,
como son el aprendizaje basado en proyectos (ABP) y el aprendizaje cooperativo, y por otro lado,
la igualdad efectiva entre hombres y mujeres, promoviendo el aumento de la presencia de alumnas
en estudios del ámbito científico [5]. En consonancia con la igualdad efectiva entre hombres y
mujeres, encontramos, dentro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que presenta la
Agenda 2030, el Objetivo número 5, que propone lograr la igualdad entre los géneros y empoderar
a todas las mujeres y las niñas. Dicho objetivo está, además, vinculado al ODS 4, el cual pretende
garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de
aprendizajes durante toda la vida para todos. Por ello, y aunque es fundamental trabajar estos dos
objetivos en todas las etapas educativas, es esencial poder abordarlos en la etapa de educación
secundaria impulsando así las carreras del ámbito STEAM, principalmente entre las jóvenes. | es |