Plantas invasoras terrestres de la cuenca del arroyo de Calamocarro, situada en el LIC-ZEPA de Calamocarro-Benzú de Ceuta
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2024Resumen:
El fenómeno de las invasiones biológicas, entendido como la llegada y establecimiento de especies a un nuevo territorio que conlleva efectos negativos en las comunidades y ecosistemas receptores, está dificultando nuestra capacidad para predecir cuál será el estado de los ecosistemas naturales en las próximas décadas. Las “especies exóticas invasoras” se definen como aquellas procedentes de regio- nes remotas que han sido capaces de establecerse en el medio natural y formar poblaciones viables, expandirse y alterar los ecosistemas invadidos (Richardson et al. 2000; Vilà et al. 2008). Es bien sabido que las especies exóticas invasoras pueden competir con las especies nativas, alterar los hábitats, cambiar el régimen de perturbaciones, alterar los patrones de biodiversidad de las comunidades o inducir cambios a largo plazo en la estructura y funcionamiento de los ecosistemas nativos (Vitousek y Walker, 1989; Parker et al, 1999; Mack et al, 2000; Vilà, 2001, Vilá et al, 2011, Castro et al, 2014). En el caso de las plantas invasoras, se ha comprobado que pueden alterar la producción primaria, los ciclos de agua y nutrientes, el secues- tro de carbono, el régimen de incendios o los valores estéticos de los ecosistemas (Vilà et al, 2010; Le Maitre et al, 2011; Dodet y Collet, 2012). El impacto causado por las especies invasoras no se limita al medio ambiente sino que también tiene grandes consecuencias sobre la economía, la sociedad y la salud pública (Andreu y Vilà, 2007). Las invasiones biológicas constituyen un relevante elemento del cambio global y una amenaza importante para la conservación de la biodiversidad y de los ecosistemas naturales (Vitousek et al, 1997, Aragón, 2014). En este contexto, la restauración ecológica ha sido reconocida por múltiples sectores como una herramienta fundamental para minimizar las amenazas y revertir la degradación generalizada de los ecosistemas, contribuyendo a reponer el capital natural y garantizar el suministro de bienes y servicios ecosistémicos para su disfrute y aprovechamiento a medio y largo plazo (TEEB, 2010). La restauración ecológica consiste en el proceso de asistencia para la recuperación de ecosistemas que han sido degradados, dañados o destruidos, como medio de mantener la resiliencia y conservar la biodiversidad de los mismos (SER, 2004, Convention on Biological Conservation, 2011). En la actualidad, entre las principales amenazas detectadas que se producen en el ámbito Calamocarro - Benzú se encuentran: los procesos erosivos y la pérdida de suelo, la degradación de la cobertura vegetal, el riesgo de incendios y plagas y la presencia de especies exóticas invasoras. Por ello, el área de estudio seleccionada para este trabajo de investigación sobre especies invasoras se localiza en la cuenca del arroyo de Calamocarro. Por un lado, al pertenecer a un espacio protegido de la Red Natura 2000, es incuestionable su elevado valor ecológico y a la vez tiene un gran interés como recurso recreativo, ya que cuenta con una red de senderos utilizado por excursionistas y aficionados a la naturaleza. Por otro lado, el potencial de invasión de algunas especies exóticas detectadas (como por ejemplo Ailanthus altissima y Agave sp.) y las futuras inversiones que se realizarán en el terreno al amparo del Plan de Gestión del LIC-ZEPA Calamocarro-Benzú, convierten a este área en un escenario ideal para el estudio de especies de plantas invasoras terrestres. Toda la información generada en el proyecto en forma de datos, cartografía digital de las especies invasoras, mapas y modelos de potencialidad de invasión de las especies utilizando análisis estadísticos avanzados y análisis espaciales mediante Sistemas de Información Geográfica, es de gran interés científico-técnico.
El fenómeno de las invasiones biológicas, entendido como la llegada y establecimiento de especies a un nuevo territorio que conlleva efectos negativos en las comunidades y ecosistemas receptores, está dificultando nuestra capacidad para predecir cuál será el estado de los ecosistemas naturales en las próximas décadas. Las “especies exóticas invasoras” se definen como aquellas procedentes de regio- nes remotas que han sido capaces de establecerse en el medio natural y formar poblaciones viables, expandirse y alterar los ecosistemas invadidos (Richardson et al. 2000; Vilà et al. 2008). Es bien sabido que las especies exóticas invasoras pueden competir con las especies nativas, alterar los hábitats, cambiar el régimen de perturbaciones, alterar los patrones de biodiversidad de las comunidades o inducir cambios a largo plazo en la estructura y funcionamiento de los ecosistemas nativos (Vitousek y Walker, 1989; Parker et al, 1999; Mack et al, 2000; Vilà, 2001, Vilá et al, 2011, Castro et al, 2014). En el caso de las plantas invasoras, se ha comprobado que pueden alterar la producción primaria, los ciclos de agua y nutrientes, el secues- tro de carbono, el régimen de incendios o los valores estéticos de los ecosistemas (Vilà et al, 2010; Le Maitre et al, 2011; Dodet y Collet, 2012). El impacto causado por las especies invasoras no se limita al medio ambiente sino que también tiene grandes consecuencias sobre la economía, la sociedad y la salud pública (Andreu y Vilà, 2007). Las invasiones biológicas constituyen un relevante elemento del cambio global y una amenaza importante para la conservación de la biodiversidad y de los ecosistemas naturales (Vitousek et al, 1997, Aragón, 2014). En este contexto, la restauración ecológica ha sido reconocida por múltiples sectores como una herramienta fundamental para minimizar las amenazas y revertir la degradación generalizada de los ecosistemas, contribuyendo a reponer el capital natural y garantizar el suministro de bienes y servicios ecosistémicos para su disfrute y aprovechamiento a medio y largo plazo (TEEB, 2010). La restauración ecológica consiste en el proceso de asistencia para la recuperación de ecosistemas que han sido degradados, dañados o destruidos, como medio de mantener la resiliencia y conservar la biodiversidad de los mismos (SER, 2004, Convention on Biological Conservation, 2011). En la actualidad, entre las principales amenazas detectadas que se producen en el ámbito Calamocarro - Benzú se encuentran: los procesos erosivos y la pérdida de suelo, la degradación de la cobertura vegetal, el riesgo de incendios y plagas y la presencia de especies exóticas invasoras. Por ello, el área de estudio seleccionada para este trabajo de investigación sobre especies invasoras se localiza en la cuenca del arroyo de Calamocarro. Por un lado, al pertenecer a un espacio protegido de la Red Natura 2000, es incuestionable su elevado valor ecológico y a la vez tiene un gran interés como recurso recreativo, ya que cuenta con una red de senderos utilizado por excursionistas y aficionados a la naturaleza. Por otro lado, el potencial de invasión de algunas especies exóticas detectadas (como por ejemplo Ailanthus altissima y Agave sp.) y las futuras inversiones que se realizarán en el terreno al amparo del Plan de Gestión del LIC-ZEPA Calamocarro-Benzú, convierten a este área en un escenario ideal para el estudio de especies de plantas invasoras terrestres. Toda la información generada en el proyecto en forma de datos, cartografía digital de las especies invasoras, mapas y modelos de potencialidad de invasión de las especies utilizando análisis estadísticos avanzados y análisis espaciales mediante Sistemas de Información Geográfica, es de gran interés científico-técnico.
Palabra(s) clave:
especies invasoras
biología vegetal
ecología
conservación de la biodiversidad
restauración ecológica del medio

