| dc.description.abstract | El presente trabajo analiza, desde las herramientas de la historia crítica de la psicología, los modos en que la sexualidad, y particularmente la sexualidad masculina, fue tematizada en las asignaturas de las carreras de Licenciatura y Profesorado en Psicología de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) durante las últimas décadas del siglo XX. El estudio se inscribe en una tradición historiográfica que concibe los saberes psicológicos como producciones históricamente situadas, atravesadas por disputas epistemológicas, políticas y culturales (Danziger, 1984), y adopta un enfoque metodológico centrado en la circulación y recepción de saberes, articulado con perspectivas críticas y con estudios sobre los procesos de profesionalización y formación de psicólogos y psicólogas en la Argentina (Benítez et al., 2023; Klappenbach, 2014; 2015).
Desde un abordaje hermenéutico, se realizó la selección, sistematización y análisis comparativo de programas de asignaturas de ambas universidades, estableciendo un primer nivel orientado a identificar
los contenidos vinculados con la sexualidad en general y un segundo nivel destinado a reconstruir las
formas, explícitas e implícitas, en que la sexualidad masculina fue conceptualizada. El trabajo se articula
con dos proyectos de investigación en curso: uno dedicado a la circulación y traducción de saberes
psicológicos en la UNLP en el contexto de los procesos de psicologización de fines del siglo XX, y otro de carácter comparativo entre Madrid y el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), centrado en la
tematización de la sexualidad masculina en los planes de estudio de Psicología.
Los resultados muestran que, en las asignaturas obligatorias de ambas instituciones, la sexualidad fue
abordada predominantemente desde una perspectiva psicoanalítica de matriz freudiana, con una fuerte
presencia de textos canónicos como Tres ensayos de teoría sexual, los desarrollos sobre la diferencia
sexual anatómica y la Conferencia 33 sobre la feminidad. Estos contenidos se organizaron en torno a los
núcleos conceptuales del psicoanálisis clásico —sexualidad infantil, complejo de Edipo, teoría pulsional
y destinos de la pulsión—, configurando una lectura normativa del desarrollo psicosexual que articula la
diferencia sexual con modelos evolutivos jerarquizados y orientados hacia la heterosexualidad como
destino deseable. En este marco, se observa una marcada asimetría en el tratamiento de la sexualidad:
mientras la sexualidad femenina aparece explicitada y problematizada como objeto de interrogación
teórica y clínica, la sexualidad masculina permanece implícita y naturalizada como estándar del desarrollo
subjetivo. Tal como señalan diversos estudios historiográficos y las epistemologías feministas, esta
operación no constituye una omisión accidental, sino una estrategia epistemológica que posiciona lo
masculino como medida de lo universal y relega lo femenino y otras expresiones de la sexualidad al
estatuto de diferencia o excepción (Benítez y Molinari, 2016; Dorlin, 2009; Ostrovsky, 2010). Estos
abordajes se concentran principalmente en asignaturas de orientación psicopatológica, psicoanalítica y de psicología evolutiva, reforzando una lectura clínica y normativa de la sexualidad.
No obstante, en asignaturas vinculadas a la Antropología y a la Psicología Social se identifican
perspectivas alternativas de corte culturalista, que incorporan enfoques históricos y sociales sobre el
género y la sexualidad, abordando problemáticas como la homosexualidad, las regulaciones sociales del ejercicio de la sexualidad adulta y prácticas específicas como la prostitución, lo que permite comprender la sexualidad como una construcción sociohistórica y tensionar las lecturas biologicistas predominantes.
Asimismo, en ambas universidades se destaca la recepción incipiente de los estudios de género y del pensamiento feminista en cátedras específicas, como Psicología Evolutiva II en la UNLP, a cargo de Norma Delucca, y Psicohigiene y Salud Mental en la UBA, dictada por Mirta Videla, donde se problematizan las nociones tradicionales de desarrollo, normalidad y subjetividad. Estas experiencias se inscriben en el proceso más amplio de incorporación fragmentaria de los estudios de género en el ámbito universitario argentino, combinando potencialidades críticas con límites institucionales y articulaciones con la militancia feminista (González Oddera et al., 2025).
Finalmente, el análisis muestra que la sexualidad masculina no fue formulada como objeto autónomo de estudio en los programas relevados, sino inferida indirectamente a partir de contenidos sobre educación sexual, vínculos afectivos y roles familiares, reforzando su naturalización como norma de la subjetividad. En conjunto, estos hallazgos permiten una lectura crítica de la formación psicológica de fines del siglo XX, evidenciando el papel activo de los planes de estudio en la producción, reproducción y silenciamiento de determinados regímenes de saber sobre sexualidad y género. | es |