Transdiagnostic Processes in Emotional Disorders: From Cognitive Distress to Risk Behaviors
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URI: http://hdl.handle.net/20.500.12226/3390Exportar referencia:
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Antuña-Camblor, CeliaFecha de publicación:
2026-06-12Resumen:
La alta comorbilidad entre la sintomatología emocional (como la ansiedad, la depresión o las somatizaciones) hace necesaria la conceptualización de un modelo más amplio que atraviese las etiquetas diagnósticas tradicionales y aborde el núcleo del problema. En este punto nace el modelo transdiagnóstico, el cual identifica los factores comunes y centrales a toda esta sintomatología, situando a la desregulación emocional como uno de sus pilares fundamentales. De esta forma, si una persona carece de estrategias adaptativas para regular sus emociones, el malestar tiende a agravarse, lo que puede desencadenar conductas de riesgo graves como el uso problemático del alcohol (utilizado de forma desadaptativa como automedicación) o el riesgo suicida. La evidencia empírica confirma estos mecanismos de mediación: por un lado, las deficiencias en el afrontamiento median la relación entre los síntomas emocionales y el abuso de alcohol, alcanzando una mediación total en el caso de la depresión; por otro lado, la sintomatología incrementa el afecto negativo, reduce el positivo y merma la tolerancia al distrés, atrapando al individuo en la absorción y valoración catastrófica de su dolor, lo que predice directamente el riesgo de suicidio. En conclusión, dado que el alcohol potencia este estrechamiento cognitivo y agrava el riesgo conductual, se vuelve indispensable un cambio de paradigma clínico hacia intervenciones transdiagnósticas que prioricen el entrenamiento en regulación emocional y tolerancia al distrés en lugar de centrarse únicamente en síntomas aislados.
La alta comorbilidad entre la sintomatología emocional (como la ansiedad, la depresión o las somatizaciones) hace necesaria la conceptualización de un modelo más amplio que atraviese las etiquetas diagnósticas tradicionales y aborde el núcleo del problema. En este punto nace el modelo transdiagnóstico, el cual identifica los factores comunes y centrales a toda esta sintomatología, situando a la desregulación emocional como uno de sus pilares fundamentales. De esta forma, si una persona carece de estrategias adaptativas para regular sus emociones, el malestar tiende a agravarse, lo que puede desencadenar conductas de riesgo graves como el uso problemático del alcohol (utilizado de forma desadaptativa como automedicación) o el riesgo suicida. La evidencia empírica confirma estos mecanismos de mediación: por un lado, las deficiencias en el afrontamiento median la relación entre los síntomas emocionales y el abuso de alcohol, alcanzando una mediación total en el caso de la depresión; por otro lado, la sintomatología incrementa el afecto negativo, reduce el positivo y merma la tolerancia al distrés, atrapando al individuo en la absorción y valoración catastrófica de su dolor, lo que predice directamente el riesgo de suicidio. En conclusión, dado que el alcohol potencia este estrechamiento cognitivo y agrava el riesgo conductual, se vuelve indispensable un cambio de paradigma clínico hacia intervenciones transdiagnósticas que prioricen el entrenamiento en regulación emocional y tolerancia al distrés en lugar de centrarse únicamente en síntomas aislados.
Palabra(s) clave:
transdiagnostic
anxiety
depression
suicide behavior
alcohol

