| dc.description.abstract | Las disciplinas científicas (y la gran mayoría de saberes disciplinares)
encuentran en los museos, y otros espacios patrimoniales, auténticos
“laboratorios” para la difusión y la trasferencia de conocimiento, haciendo más
accesible el conjunto de saberes para el conjunto de la sociedad. Consideramos
a los museos como “laboratorios” para la difusión debido a que, por sus
características, permiten ensayar diversas formas de comunicación mediante
diferentes montajes expositivos y programas públicos y educativos, que pueden
ir puliéndose o reinventándose según la aceptación e impacto que vayamos
detectando en los visitantes. Los museos se presentan como espacios que
concilian las necesidades de ocio y aprendizaje de la sociedad, lo que le dota de
un carácter hasta cierto punto flexible y abierto a todo tipo de personas. Estas
características facilitan su uso como “laboratorio” en mayor que medida que otras
instituciones destinadas a la difusión de la ciencia.
La concepción de museo como “laboratorio” se deriva del deseo de incrementar
la efectividad de las exposiciones, lo que ha potenciado un aumento del
compromiso de los museos con las necesidades de los visitantes. Por lo tanto, a
la hora de crear exposiciones o programas dedicados a la difusión y
transferencia del conocimiento científico es fundamental considerar la
evaluación como una herramienta que nos permite conocer las necesidades del
público, sus motivaciones, expectativas, conocimientos previos, etc. y, en base
a los mismos, tomar decisiones sobre cómo materializar las acciones de difusión
y transferencia.
En el presente trabajo ilustraremos, mediante estudios de caso, cómo mediante
la evaluación y los estudios de público pueden identificarse determinados
problemas en la difusión del mensaje expositivo y cómo mediante dichas
herramientas se pueden proponer nuevas formas de difusión y transferencia de
los saberes disciplinares. | es |